12 de diciembre de 2013

Hasta siempre, Madiba



 Hasta siempre, Madiba


Hace días, en un 5 diciembre del 2013, Nelson Mandela, aquel pequeño gran hombre de 95 años que soportó décadas de encierro y la pérdida de su vida familiar normal a causa de defender la libertad y la igualdad racial en unos de los regímenes más racistas, crueles e inhumanos de la historia, para luego llegar a la presidencia e instaurar un sistema igualitario y más justo; que a pesar de lo que le hicieron, perdonó a sus más acérrimos enemigos y proclamando la admistía y la unión fraternal a pesar de las dificultades y de tanto resentimiento; que fue admirado por muchos y odiados por otros, pasó a los umbrales de la inmortalidad.

A lo largo de toda la historia, ha habido líderes que han querido que la gente los adorase como dioses o seres mesiánicos dignos de alabanzas, promocionándose como la salvación y solución a sus problemas, convenciéndoles a que sigan absurdas ideas y doctrinas nefastas o irracionales, mostrados ante la opinión publica como semidioses e infalibles, que prometen el cielo para luego de tanto idilio destruye a su propio pueblo tan solo por satisfacer su ego.

Solo pocos, poquísimos, escasos y muy excepcionales casos, hay lideres que de verdad lo abandonan todo, sus bienes materiales, su dignidad, su felicidad y hasta su propia vida por lograr que el mundo sea más justo y más esperanzador, a pesar de tanto sufrimiento y problemas que hay en él, y estos en verdad, son dignos de ser admirados, dignos de ser imitados y dignos de ser inmortales.

Nelson Mandela en su juventud

Nelson Rolihlahla Mandela nació en un pequeño poblado de Mvezo, ubicado entre las montañas de una provincia del oriente de Sudáfrica el 18 de julio de 1918. Era conocido en su patria como Madiba (título honorífico otorgado por los ancianos del clan de Mandela) también era llamado cariñosamente "Tata", especialmente, por los más jóvenes.



A los 9 años quedó huérfano de padre, por lo que quedó bajó la titula de un jefe tribal que le trató como si fuera uno de sus propios hijos, recibiendo también una educación formal y de calidad, a pesar de régimen de discriminación racial amparado por las leyes en este país por parte de la minoría blanca, que consideraban a los africanos como "seres inferiores" e "intrusos kafíres" que amenazaban su "estilo" de vida.



Para ese entonces, existía el régimen del Apartheid (significa separación en lengua afrikaans, variante sudafricana del idioma holandés) y fue un sistema político, económico y social de discriminación o segregación racial y organización territorial según la raza de forma legal que data desde finales del siglo XIX y oficialmente instituida de 1948 a 1990 para que la minoría blanca de la población (los Boers o afrikáners, descendientes de los colonos holandeses, junto con los de ascendencia británica).

Policía reprimiendo a la población dentro de las zonas segregadas durante la era del apartheid
Las leyes y políticas impuestas durante estos años servían para tener dominio político total, para mantener a distancia o controlar a los de origen africano, implicando la separación física, cultural, entre otras, logrando que los blancos salieran favorecidos y negando toda existencia y participación política de las personas de raza negra. 

El protestantismo calvinista dentro de Sudáfrica mezclado con las ideológicas y teorías colonialistas fueron el caldo de cultivo para el desarrollo de la mentalidad racista de la élite y población blanca en el país, al tal punto que se basaban en la religion para justificar su posición. Aquí se muestra como ejemplo de varios adultos mayores con un cartel con este enunciado: "¡La Biblia proclama segregar!: Mateo 10:5 - Nehemias 13:1 - Josuè 23:12

Las ideas colonialistas, religiosas y racistas, junto a los conceptos de darwinismo social a finales del siglo XIX, ocasionaron la dominación colonial y del absoluto poder político blanco y la restricción del mismo a la población negra en el país y en varias partes del continente africano, basada en la supuesta superioridad cultural y racial proclamada por los blancos.




Para mayor control socioeconómico, se les asignó áreas aisladas para que los africanos habitasen de forma autónoma, pero bajo supervisión y control gubernamental (los mismo eran llamados "homelands" o "bantustanes"), y generalmente estas aéreas carecían de los servicios y de toda condición mínima de hábitat y de salubridad digna de un ser humano. Los derechos a los negros a poseer tierras aptas para el cultivo (reservadas para los blancos), de vivir en las ciudades con todos los servicios (solo para blancos) y demás derechos fundamentales, fueron sistemáticamente anulados para el no-blanco y estas prohibiciones eran pasadas de alto cuando los blancos requerían los servicios de los negros, bien trabajando como empleados a sueldo miserable o como sirvientes, bajo la condición de que los afrodescendientes debían tener un pasaporte, un salvoconducto o permiso para transitar por los sectores de los blancos.


La política del apartheid garantizó de forma descarada la mano de obra barata para la explotación de las minas de oro y diamante en Sudáfrica.


Se clasificaba en un principio a la población en tres grupos raciales y étnicos: blancos (con poder y derechos), bantúes o afrodescendientes y de origen mestizo (sin derecho alguno, salvo en los bantustanes, siempre y cuando se les controlase); al tiempo, se incluyo en la política de segregación racial y étnica a los de origen hindú y pakistaní. Cada grupo según las ordenanzas del régimen racista, los no-blancos debían dividirse en razas y a su vez en grupos étnicos, como también se les autorizaba y ordenaba el tipo de educación que podían recibir (la mayoría, de baja calidad, salvo los muy afortunados, como Mandela) y los trabajos que podían realizar, la mayoría, simples, artesanales o en casos extremos, indignantes o degradantes.



Todo tipo de contacto social y económico, salvo si es un obrero o sirviente dependiente de un patrón o jefe blanco, estaba prohibido, aun entre las diferentes razas y etnias en algunos casos; también se autorizó la división de instalaciones públicas separadas de baños, cines, playas y restaurantes como también la prohibición de la participación de los no-blancos en la política fuera de los bantustanes.

Si bien podían ser profesionales y ejercer su carrera dentro de los bantustanes (que muy pocas veces era imposible por la pésima educación, implantada y supervisada por los blancos dentro de ella, salvo muy pocas excepciones) no se les permitía a los afrodescendientes a laborar dentro de los territorios blancos, salvo para subalternos (en el caso de la policía) o trabajos no calificados; algunos de ellos hogareños (cocineros, nanas o niñeras como en la foto,), de obreros mal pagados en las minas y con riesgo constante de accidentes, hasta de los mas denigrantes como recolectores de basura.

Las personas que se oponían al apartheid, sean blancas o no-blancas eran consideraban terroristas, comunistas o traidores, peligrosos para el país y al sistema imperante.
Sudáfrica, hasta la década de 1990, era el único país del África que era gobernado totalmente por una minoría blanca, siendo habitado mayormente por negros.


Estos eran unos de tantos letreros de la época del apartheid en donde se le advertía a la población no-blanca la exclusividad de la playa para los caucásicos, con el termino "Área blanca", "Solo blancos", "Solo europeos", entre mas términos de ese tipo.
En este aviso, se nota una advertencia amenazante y algo macabra que refleja el desprecio por la dignidad de otros a beneficio de "la raza superior en cuerpo y espíritu". La traducción aproximada de este cartel seria: "¡PELIGRO! Nativos (africanos), Indios (hindúes y paquistaníes) y Colorados (mestizos). Si entras en esa categoria por la noche, estará perdido. Guardias armados dispararan sin previo aviso. Perros salvajes devoraran el cadáver. !USTED ESTÁ ADVERTIDO!".


En su juventud, acudió al Colegio Universitario de Fort Hare, pero fue expulsado tiempo después por participar en uno de los tantos boicots contra el régimen, junto con varios de sus amigos y compañeros de clase, aunque gracias a Walter Sisulu, entrañable amigo de toda la vida, logró continuar con su educación.


Mandela, junto con varios luchadores, formaron la Liga de la Juventud de la A.N.C. (siglas en ingles para el Congreso Nacional Africano) de corte radical, en 1944, como respuesta a las políticas blandas del partido, iniciando así una vida de compromiso para acabar con la segregación en Sudáfrica. A pesar de que sus tácticas rayaban en la ilegalidad, es de entender que esa actitud se debe al régimen opresivo de entonces.


En ese tiempo, Mandela dijo que la A.N.C. no tenía otra alternativa más que la resistencia armada y violenta, después de haber participado en una protesta no exitosa para evitar la demolición del barrio Sophiatown de Johannesburgo, de población negra, en febrero de 1955.

Mandela en los años 1950

Después de la lucha por la libertad y la dignidad, su mas grande pasión, fue el boxeo; ademas de ser fanático hasta el frenesí, también lo practicaba con dedicación en sus ratos libres.

Entre los planes de Mandela, estaban en pedir ayuda al gobierno chino para el suministro de armas para una guerra de guerrillas y así instaurar un gobierno de izquierda antirracista y popular, pero las fuerzas del gobierno siempre hacía redadas y planes para bloquear toda ayuda del exterior.

Mandela y más de un centenar de activistas políticos anti-apartheid fueron acusados de alta traición en 1956, por sus actividades contra el gobierno (si es que luchar contra un régimen que traiciona y pisotea a la comunidad africana que les encerraban en grandes "territorios propios" o "bantustanes" bajo control gubernamental para así negarles de esta forma la plena ciudadanía, se considere como una traición) durando cinco años el juicio, que al final fue absuelto.
 
Mandela quemando su pase de acceso al resto del país, en señal de rebeldía
El suceso mas sangriento de la historia de la Sudáfrica durante el apartheid fue La Masacre de Sharpeville, incidente que tuvo lugar, en marzo de 1960, en el término municipal de Sharpeville, situado en el Transvaal (Sudáfrica), cuando la policía abrió fuego contra una manifestación que protestaba contra el apartheid.
Durante la decada de los 1950 arreciaron las protestas contra el régimen de apartheid. El A.N.C. (Congreso Nacional Africano) y el Congreso Panafricano o P.A.C. canalizaron el movimiento de protesta. A comienzos de 1960 el PAC hizo un llamamiento nacional para protestar contra las Pass Laws (ley de pases), que controlaban los desplazamientos de la población negra en zonas tanto urbanas como rurales de Sudáfrica.
El 21 de marzo de 1960 la policía abrió fuego contra una manifestación antigubernamental en Sharpeville, en el territorio del Transvaal, donde murieron 69 personas, entre ellas mujeres y niños, y otras 180 fueron heridas. Aquí vemos un triste ejemplo de la brutalidad de esos años, donde el color de piel valía mas que la piedad humana.
El 30 de marzo de 1960 el gobierno declaró el estado de emergencia y fueron detenidas 11.727 personas. El ANC y el PAC fueron prohibidos y sus miembros obligados a pasar a la clandestinidad o a exiliarse. Desde ese momento ambas formaciones abandonaron la tradicional estrategia de protesta no violenta e iniciaron una incesante lucha armada. A la matanza de Sharpeville sucedió una oleada de protestas en todo el mundo, incluida la condena de las Naciones Unidas (O.N.U.).
Sharpeville supuso un punto de inflexión en la historia sudafricana desde la posguerra, ya que durante los 30 años siguientes el país se encontraría cada vez más aislado por parte de la comunidad internacional.
En recuerdo de la masacre, el 26 de octubre de 1966 la Asamblea General de las Naciones Unidas en la Resolución 2142 (XXI) proclamó el 21 de marzo Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial. (Todas las leyendas y fotos son tomadas de Wikipedia y de diversas fuentes).

Al ocurrir en 1960 la masacre de 69 estudiantes africanos sin armas (algunos de ellos, solo niños) por parte de la policía y el ejército, que pasó a la historia como La masacre de Sharpeville, Mandela se dedica de lleno a comprometerse más con su militancia en contra del apartheid, obligado también a pasar a la clandestinidad y formar una nueva rama de la organización cuando el gobierno sudafricano prohibió la A.N.C. a raíz de estos hechos. En esa fecha, deja Sudáfrica y viajó a varios países africanos como Etiopia y a Europa, para regresar en 1962; pero el gobierno le arresta por "salir ilegalmente de país" y por incitar a la huelga; al ser abogado de profesión, se defendió a sí mismo en este nuevo juicio.


Pero las autoridades, que le veían como un peligro para el régimen y por ser líder de una organización ilegal, fue encarcelado otra vez en un tiempo breve, para que luego de un tiempo de libertad vigilada, fuera llamado otra vez al juzgado para ser sentenciado a prisión de por vida por sabotaje, conspiración e intento de derrocar al gobierno en 1964.

Fue enviado a notoria e infame prisión de la Isla Robben, ubicada a ocho kilómetros de la costa de Sudáfrica, donde recibió su número de identificación de prisionero: 46664.

Mandela en prisión
Después de algunos años, fue trasladado a otras prisiones como la de Pollsmoor y Víctor Verster, pasando así los siguientes 27 años de su vida en condiciones inhumanas e infamantes, recibiendo torturas, humillaciones, vejaciones y también enfermedades: se contagió de tuberculosis por las condiciones de trabajo forzado, malnutrición y encierro.

De esos días oscuros, comento con mucha claridad: "Mucha gente en este país ha pagado un precio antes de mí, y muchos pagarán el precio después de mí... La ley me hizo un criminal, no por lo que había hecho, sino por lo que me quedé a causa de lo que yo pensaba, porque era mi conciencia".

Desde ese momento, Winnie Madikizela (su esposa en aquel entonces), fue su único vínculo con el mundo exterior, ya que las autoridades le tenía prohibido leer periódicos y demás medios de información y le hablaba de los sucesos o cambios que ocurrían en el país y en el mundo, convirtiéndose también en su vocera.

Tiempo después, Winnie, junto con destacados líderes y miembros del partido A.N.C., junto con activistas y defensores de los derechos humanos del mundo entero, inician una campaña internacional para exigir la liberación de Mandela y de sus compañeros.


Mientras Mandela injusta y desmesuradamente se estaba pudriendo en vida en prisión, la lucha contra el régimen seguía con fuerza y la sangre corría en el país; la opinión internacional estaba en contra del apartheid, lo que a la larga, produce el aislamiento de la minoría blanca gobernante en Sudáfrica por la imposición de boicots (en eventos deportivos, culturales, sociales y económicos), sanciones de tipo política y económica de la mayor parte de los países del mundo.

En todas partes del mundo, sin importar raza, condición social o credo, exigían la libertad de Nelson Mandela y el fin del apartheid.
En las décadas de 1970 y 1980, la presión dentro y fuera de Sudáfrica era más que asfixiante para el régimen racista, así que como medida desesperada, se intentó hacer del apartheid una política de "desarrollo aparte" con la proclamación de los bantustanes como Estados soberanos (reconocidos por el gobierno pro-apartheid, pero no por el resto de los países del mundo), mientras la población blanca seguía controlando más del 80% del país. Se aprobó también en 1984 la participación parcial en el Parlamento de mestizos y población asiática, mas no los de origen africano, que representaba el 75% del total de la población.




Manifestaciones de resistencia pacífica y violenta contra el Estado racista dentro y fuera del país estaban gestándose y todos, liberales, demócratas, comunistas, conservadores de derecha y grupos de derechos humanos concordaban que Mandela debía ser liberado para así resolver la inestable situación en el país. Las constantes divisiones políticas internas dentro del régimen se desarrollaban y aumentaban cada día, junto con la violencia dentro y fuera de las ciudades y la presión en algunas ramas del gobierno, generaron un leve cambio de la opinión pública en contra las leyes de segregación.


Empezando la década de 1990, El presidente Frederik Willem De Klerk, junto a su gabinete ministerial, bajo la mirada de organizaciones de derechos humanos, miembros de los partidos ilegales (con la A.N.C. a la cabeza) y grupos anti-apartheid, decidieron de forma definitiva, liberar a un ya anciano Nelson Mandela, seguido de negociaciones con representantes de las discriminadas comunidades étnicas del país para planear un futuro más pacifico e igualitario. "Madiba" pasó 27 largos años en prisión, en condiciones deplorables que afectaron seriamente su salud, con su familia virtualmente destruida por estar ausente y a pesar de eso, su mente seguía aun lucida y con un sentimiento de fortaleza digno de un titán.
  
Mandela, al ser liberado
Muchos luchadores, líderes, u opositores que han sido prisioneros o víctimas de tortura a causa de distintos regímenes y dictaduras saldrían llenos de sentimiento de rencor y con una insaciable sed de venganza; incluso en Sudáfrica, gran parte de la población negra del país, victimas de años de violencia y opresión racial por parte de los blancos querían saldar cuentas por las buenas o por las malas, aunque eso significara llegar a una sangrienta guerra civil. El riesgo de un conflicto racial a gran escala estaba a varios pasos y solo Mandela podía con sus palabras o solo con su sola presencia liderar un movimiento de liberación violento como en sus años mozos o ser una figura de reconciliación, esto último, algo muy difícil por décadas de brutal tiranía racial.


Mandela había sido admirado por jefes de estado y de gobierno durante sus últimos años de su vida; muchos de ellos, de países que le catalogaron antes como un vulgar criminal o terrorista de poca monta. Aquí  en 1995, con Bill Clinton, presidente de los Estados Unidos en aquel momento.
Entretanto, el presidente Frederik Willem De Klerk puso fin al sistema del apartheid mediante un referéndum con solo electores blancos, el 17 de marzo de 1992,  que se les preguntó a los votantes si apoyaban las reformas negociadas iniciadas por De Klerk dos años antes, en el que incluía el fin del sistema del apartheid, vigente desde 1948, resultando una victoria para el lado "sí".

Con los resultados del referéndum, y la libertad de Mandela, se iniciaron las primeras elecciones multirraciales de la historia política de Sudáfrica: la población negra ahora podía votar y ser electa en cualquier cargo de poder popular.

Nelson Mandela ganó junto con Frederik De Klerk el Premio Nobel de la Paz en 1993 y un año más tarde, bajo la petición popular y aun en contra de sus deseos al principio, fue elegido como el primer presidente negro de la historia de Sudáfrica en 1994.

El sistema de los bantustanes, había quedado sin efecto, y dichos territorios segregados forman parte del territorio nacional en la actualidad.

Muchos blancos ya estaban preparándose para una guerra racial a gran escala y a una venganza popular sin límites en manos de los afrodescendientes, pero para sorpresa de todo el planeta, Mandela, con su carisma e influencia, llamó a la reconciliación de todas las etnias, sean opresores y oprimidos, llamando a la unidad, la paz, el perdón y el progreso.

Mandela desafió y lucho en su juventud por su gente con odio, sangre y fuego en contra de los blancos que le trataron a él y a su gente con desprecio e inhumanidad, pero el tiempo en prisión, junto con años de estudio, reflexión y autoconocimiento, aceptó al fin que un eterno conflicto racial no resolvería nada en el país, ya destruido económica y socialmente por años de odio y violencia racial, y que si se debía hacer prosperar y pacificar a Sudáfrica, la única forma de hacerlo, aunque fuera bastante desagradable para oprimidos y opresores, era el del perdón, la unidad, la reconciliación y la hermandad entre todos los sudafricanos, sin importar el color de piel, lengua y etnia.

El anciano abogado, con una visión de futuro quizás, sabía de antemano el caso de Zimbabwe (antiguamente conocido como Rhodesia), país vecino de Sudáfrica gobernado por Robert Mugabe desde 1987.

Zimbabwe era también un país con un pasado de discriminación racial de parte de los gobernantes blancos de origen británico al igual que Sudáfrica, que gracias a los movimientos y luchas por la emancipación y derechos civiles, logró que los afrodescendientes tuvieran el poder, iniciando tiempo después, un conflicto racial y económico a causa de los profundos rencores del pasado.

Las guerrillas marxistas del Frente Patriótico de Zimbabwe, junto con el partido ZANU, lograron expulsar del poder a la oligarquía racial blanca y bajo el mandato de Ian Smith, gobernantes desde su independencia y aliados del régimen racista sudafricano, tras una lucha de cerca de diez años; tiempo después, el gobierno de mayoría negra, a pesar que en un principio obtuvo progresos en el campos del desarrollo humano, la conservación de la vida silvestre, entre otros logros, empezaron los conflictos raciales por parte de la población afrodescendiente en contra de los antiguas élites blancas.

Zimbabwe en un principio inicio una cruzada nacional para la integración racial liderada por el presidente Mugabe, otorgando las garantías necesarias para el respeto de las propiedades de la minoría blanca, un acuerdo pactado que puso fin a la guerra civil y estimulando la participación política blanca a través del nombramiento de puestos claves en el gobierno. Pero la corrupción, las malas políticas gubernamentales, la falta de un pacto de reconciliación y paz entre los oprimidos y opresores, así como el personalismo, vanidad y ansia de poder de Robert Mugabe, lograron que a principios de los años 1990 fracasara el modelo de desarrollo humano con integración racial y el comienzo de la peor crisis económica de toda la historia de ese país.

Las consecuencias fueron la expulsión de los granjeros blancos por parte del gobierno para que las tierras de cultivo fueran entregadas a los de raza negra (que en realidad, pasaron a mano de allegados al gobierno), causando así una crisis alimentaria y el empeoramiento de la economía por la desatención y falta de inversión local y extranjera, sanciones económicas por parte del exterior gracias a las políticas de Mugabe, conflictos raciales, aumento de la miseria en el pueblo, devaluación e inflación a niveles impensables, entre otros males que le aquejan en la actualidad.

Zimbabue ni siquiera dispone de medios adecuados para tratar sus aguas y los hospitales no están capacitados para atender a tantos pacientes, tanto así, que para muchos zimbabuenses en la actualidad, vivir en su país es morir.

En una entrevista televisiva, Mugabe criticó a Mandela por ser demasiado blando con la minoría blanca de Sudáfrica tras el fin del apartheid y de que había ido un poco lejos en hacer el bien a las comunidades no-negras", a expensas de los negros. Con el tiempo, Nelson  Mandela se distanció de Mugabe y no hace mucho, este último, tildo a Madiba de "cobarde" e "idiota", de forma altanera y presumida, muy al contrario de la humildad, simpatía y amor bien ganado de Mandela.

Mugabe también se burló también de la multicultural "Nación del Arco Iris" de Sudáfrica, afirmando que Mandela no se preocupaba de verdad por los intereses de los negros africanos.

"Sólo hay un color permitido en Zimbabwe, y ese es el negro", dijo. "Prohibieron el color blanco en mi país. Nelson Mandela dijo a toda la gente blanca que permaneciera en su ridícula Nación del Arco Iris. Tendría que haber tirado todos los blancos y los homosexuales de su país como yo lo hice. Sudáfrica sería mucho mejor que ahora".

Estas fueron las palabras de un gobernante que en más de 20 años, convirtió a la joya del África en un infierno tropical; si no me creen, entonces les ruego que ahora mismo investiguen la real situación de Zimbabwe y pregúntenle a los miles de sus habitantes que entran a Sudáfrica para buscar un digno nivel de vida.

Mandela sabía de antemano la verdadera actitud de Mugabe, su racista y autoritaria forma de gobernar, y por un gran sentido de humanidad y decencia ejemplar, decidió hacer una política de reconciliación nacional y planes de reconstrucción económica para su país.

“Detesto el racismo, porque lo veo como algo barbárico, ya sea que venga de un hombre negro o un hombre blanco” admitió el mismo Mandela, con ese sentido común que lo caracterizó.

Mandela no quería asustar a la inversión extranjera y mucho menos quería como enemigos a los blancos sudafricanos (que controlaban la mayoría del poder económico, policial y militar) y gracias a esa reconstrucción por medio de la reconciliación, logro que Sudáfrica se convirtiera en el país más rico del África, organizador de una Copa Mundial de Futbol, miembro de los BRICS (países a un solo paso de conseguir el desarrollo económico, como Brasil, China, India y Rusia) y aunque el país lucha todavía con la desigualdad económica, el plan de Mandela evitó con justa razón y sabiduría, que su país sucumbiera como Zimbabue.


Como parte del plan de reconciliación y reconstrucción nacional, él y la A.N.C. hizo gobierno con representantes del régimen del apartheid, no sin antes declarando la admistia a cambio de que los opresores reconocieran sus faltas ante la opinión pública.

Para eso se creó La Comisión para la Verdad y la Reconciliación, que fue un organismo oficial creado por el gobierno de Mandela para alcanzar la justicia restaurativa después del fin del régimen del apartheid. La comisión consistía en que las personas que eran identificadas como víctimas de graves violaciones a los derechos humanos eran invitadas a prestar declaración sobre sus experiencias relatando en audiencias públicas los crímenes que fueron víctimas o que sus allegados fueron víctimas.
Para eso, los autores de los hechos violentos o contrarios a los derechos humanos (en este caso, funcionarios pro-apartheid) podían también confesar sus crímenes, llegando a obtener de ese modo la admistia o perdón por sus actos y así lograr un "borrón y cuenta nueva".

La comisión fue encabezada por el Arzobispo Anglicano Desmond Tutu quien estableció como lema de la misma: "Sin perdón no hay futuro, pero sin confesión no puede haber perdón".

Sus detractores consideran que proporcionó impunidad a criminales confesos, pero sus defensores argumentan que permitió el esclarecimiento de desapariciones y otros delitos que hubieran quedado en la oscuridad de otro modo, así como que facilitó que las víctimas recibieran indemnizaciones y reconocimiento por su sufrimiento, además de la concordia y reconciliación nacional.

Por eso Mandela dijo al llamar a la concordia de todas las razas y etnias, sean antiguas víctimas y victimarios: "Si usted quiere hacer las paces con su enemigo, tiene que trabajar con su enemigo. Entonces se convierte en su compañero".


Nadie en el mundo, que tenga siquiera un poco de sentido común y una chispa de alma en su corazón niega el titánico logro que Madiba consiguió en su país (y que sinceramente, falta mucho camino por recorrer), gracias a la práctica del perdón y la reconciliación entre enemigos y victimas, y es muy difícil que cualquier persona lo haga con sinceridad; así que algunos de los que leen este articulo no les guste la siguiente afirmación: quien niegue o haya negado estos logros conseguidos casi de la nada por un anciano que soportó mil humillaciones, años de encierro y deterioro de salud y en contra de todos los pronósticos, o es un completo imbécil, un descarado tirano bananero de poca monta, un indolente, un demente o un completo psicópata. 

Para Madiba: “Ser libre no es solamente desamarrarse las propias cadenas, sino vivir en una forma que respete y potencie la libertad de los demás”

Mandela, junto con Frederik De Klerk
En su periodo de gobierno, junto con los esfuerzos e influencia política de De Klerk, Sudáfrica logró evitar la guerra civil en su transición del apartheid a la democracia multipartidista a pesar de la violencia política crónica de los años previos a la votación junto a la desconfianza y de los recelos de la población blanca con los cambios.

A pesar de que aun hoy en día, subsisten desigualdades sociales, económicas y políticas entre la población blanca y la negra, al menos existe una leve paz entre los distintos grupos raciales y étnicos, aparte de la inexistencia del régimen del apartheid.

En vez de dividir y llamar al odio para conseguir más influencia y poder, Madiba luchó y se reconcilió con la minoría blanca para que juntos cerraran las heridas del país y perdonó a sus carceleros y verdugos que le encarcelaron tan solo por dedicarse a luchar en contra las políticas de segregación de su país, llamó la atención del mundo con su encierro y su intelecto contra el sistema del apartheid en Sudáfrica, fue un símbolo de la lucha por la igualdad y el perdón entre enemigos jurados, que a pesar de sus problemas actuales y recuerdos dolorosos de un pasado de opresión aun no olvidado, todavía por los momentos, se vive en santa paz.


Con su famosa sonrisa, podía intimidar y desarmar a sus oponentes y a donde quiera que fuera se corría rápidamente la voz y en torno a él se reunían multitudes de todas las clases sociales y de todas las razas y edades.

Fue considerado el peor terrorista del continente africano, y terminó siendo por decisión propia y como un gesto de nobleza absoluta, un luchador pacifista por los derechos humanos y civiles de aquellos que les han negado la voz y la voluntad de ser libres, uno de los pilares de la nación multicultural sudafricana, respetado y admirado por el mundo entero.


Según sus palabras: “Hay mucha gente que siente que es inútil y fútil seguir hablando de paz y no violencia contra un gobierno cuya única respuesta son los ataques salvajes contra personas desarmadas e indefensas”, por eso luchó en un principio por medios furtivos y hasta violentos, pero sin éxito.

Al salir de su encierro, trajo consigo el mensaje del perdón y la concordia ante la burla, la desconfianza y la incredulidad de muchos de los que le adversaron, y la decepción de los que le acompañaron en sus luchas turbulentas y ahora es considerado "grande entre los grandes" y "Padre de la Nación" junto con Gandhi, Martin Luther King, Malcom X y Simón Bolívar.

Impulsó además la construcción de vivienda y el desarrollo de la educación para mejorar los niveles de vida de un país mayoritariamente negro y hasta en ese momento, oprimida de forma sistemática.

En 1996, supervisó la promulgación de una nueva constitución adaptada a los nuevos tiempos.

Debemos admitir que todavía Sudáfrica sufre de muchos problemas, a parte de la pobreza aun persistente, la delincuencia y la epidemia de VIH-SIDA: el resentimiento existente entre los antiguos bandos, opresores y oprimidos que a pesar de haber pasado tiempo de que el régimen del apartheid fue eliminado, aun siguen con los recelos, en conflicto pero no en una situación de guerra extrema, como en una especie de guerra fría, a pesar de los planes de reconciliación y paz: grupos separatistas blancos aun existen y rememoran los "buenos tiempos del apartheid" y que están en contra del concepto del "País del Arco Iris", ademas de sentirse menospreciados por las políticas actuales del país, en manos afrodescendientes.

Estos grupos pro-blancos denuncian ataques en su contra, incluso "genocidio blanco" por parte de los negros, que saquean y asesinan a los granjeros blancos por diversas razones, sin que se haga algo a cambio. esto les han llevado a aliarse con grupos y organizaciones de ultra-derecha racista del país y de varias partes del mundo para el apoyo de la propuesta de una nación blanca segregada y separada totalmente de Sudáfrica.

En el otro bando, el de los antiguos oprimidos, varias facciones radicales del A.N.C. y grupos extremistas negros todavía no aceptan al igual que los otros el mensaje de Mandela, organizando ataques contra la minoría blanca, quizás por resentimiento o movidos por su situación de pobreza, aun cuando el apartheid se termino hace muchos años.

Todavía las heridas no se cierran y a pesar de ello, la situación no ha llegado a mas porque si bien muchos han sido sensatos con respecto al tema o porque el carisma y las palabras del Tata aun resuenan por el pais, y ahora que no esta con nosotros, no se sabe en realidad que pasara de ahora en adelante. Solo esperemos que la situación salga mejor y al fin ambos bandos sigan el mensaje de Mandela para que al fin el odio no destruya su legado y la poca paz y armonía que aun reina en Sudáfrica.

Después de dejar la presidencia, se retiró de la vida política, pero no dejó de ser la voz de los países en desarrollo, defender causas como la paz mundial, los derechos humanos, la lucha contra el SIDA, la igualdad de los seres humanos sin importar su condición. 

Jamás quiso eternizarse en el poder ni clamar ser alguien excepcional, solo quería ser alguien que a pesar de su pasado, de las injusticias cometidas en su contra, de su color de piel y de su avanzada edad, lograr hacer algo bueno por los demás sin esperar algo a cambio.

Mandela, a pesar de ser el personaje aclamado como la fuerza y motor principal de la caída del régimen del Apartheid, también hubo luchadores destacados junto con él como Steve Biko, Walter Sisulu, el Arzobispo Anglicano Desmond Tutu, y hasta de origen blanco como Cecil Williams, James Kantor, Breyten Breytenbach y Harry Schwarz, que junto con Madiba, lucharon a su modo por la libertad y la democracia en Sudáfrica.

Pero años de luchas y sacrificios, a parte de la edad avanzada de Madiba, le estaban cobrando intereses: infecciones pulmonares y demás dolencias le obligaban en sus últimos años a guardar cama; pero casi siempre, sin importar sus dolencias, seguía con las luchas justas, que dedico y sacrifico gran parte de su vida.

Así lo dijo una vez: "Los verdaderos líderes deben estar dispuestos a sacrificarlo todo por la libertad de su pueblo... Si yo tuviera el tiempo en mis manos haría lo mismo otra vez. Lo mismo que haría cualquier hombre que se atreva a llamarse a sí mismo un hombre".

En sus últimos días, ya delicado de salud, comentó: "Me gustaría ser recordado no como alguien único o especial sino como parte de un gran equipo en este grupo que ha luchado por mucho años, décadas, incluso siglos... La mayor gloria de vivir no reside en nunca caer, sino en levantarse cada vez que caes”.

Después de un año de convalecencia por la edad en hospitales, en la tranquilidad de su hogar, junto con su familia, amigos, antiguos enemigos y un país entero que lo adoró como un padre, se despide de este mundo en la ciudad de Johannesburgo.

Mandela fue ejemplo de vida, lucha desinteresada, constancia, perdón y compromiso con la gente, que muchos líderes deberían aprender de él.

Su voz en vida ya no se escuchará jamás, pero nos ha dejado su ejemplo y mensaje de tolerancia y sacrificio por un mundo de iguales en derechos y deberes; es por eso que ganó la inmortalidad por sus virtudes y lo que consiguió con sacrificio y a costa de su dignidad: la igualdad y por la dignidad de los que no tienen voz ni voto para ser personas libres.

Le recordaremos con mucha admiración y respeto, su mensaje traspasara siglos e incluso milenos a cada generación que venga y se le recuerde su logro más importante: luchar contra el prejuicio, bajo el manto de la paz y el ejemplo.

Un faro que iluminaba este mundo se ha apagado, ya que no hay otro como él ni lo habrá, a menos de que existan personas que sigan sus palabras, luchen contra las injusticias, tengan la fuerza de voluntad suficiente como para seguir sus sueños sin importar los obstáculos y que su conciencia se eleve para ayudar a otros y así mismo para escapar de las tinieblas; es por eso que este anciano es ahora una leyenda.

Para los que le recordemos y amábamos, el seguirá con vida en nuestro corazón y en cada logro que consiguió, por que se cambió a sí mismo y por eso cambió a "La Nación del Arco Iris" para siempre.

Como dijo una vez: "La muerte es algo inevitable. Cuando un hombre ha hecho lo que él considera como su deber para con su pueblo y su país, puede descansar en paz. Creo que he hecho ese esfuerzo y que por lo tanto dormiré por toda la eternidad".

Ante tu bendita memoria, te decimos hasta siempre, Madiba.
  



Nelson Mandela
1918 - 2013



Fuentes consultadas:

Biografía de Nelson Mandela - Wikipedia

Archivos online de Nelson Mandela

Muere Nelson Mandela a los 95 años - CNN en español

La ruina que es Zimbabwe - La Vanguardia

Mandela, el protagonista de la transición milagrosa de Sudáfrica - CNN en español

Nelson Mandela, el hombre que unió a Sudáfrica a través del deporte - latercera.com

Apartheid - Wikipedia

Sudáfrica y el Apartheid -Taringa

Conozca sobre el apartheid - www.socializarte.net

Bantustán - Wikipedia

Robert Mugabe llama cobarde a Nelson Mandela - Dailycurrant.com

Mandela y Mugabe: Dos iconos, pero diferentes caminos en poder - Huffington Post

Zimbabwe: Mugabe, racismo negro e inflación - Nuevodigital.com

El deporte no entiende de razas - Las palomas traman algo


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Artículo 13 - Convención Americana sobre Derechos Humanos

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